9 claves para motivar a los empleados. Más allá de las primas.

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"La capacidad de motivar a los empleados es una de las mayores habilidades que un líder puede tener. Desde hace unos pocos años, me dí cuenta que muchos no tienen esta habilidad. Así que contraté a un director ejecutivo que tuviera esta habilidad.

José Luís llevaba 12 años en el mundo empresarial, que incluía entre otras cosas gestionar un departamento importante de comunicación interna. Sabía que tenía experiencia, pero todavía al principio no sabía cómo se desenvolvería en un entorno nuevo. Estábamos pasando por algunos problemas de crecimiento, y pensé que la falta de cash hacía que fuera extremadamente difícil mejorar la motivación de los empleados y la de la empres en general.

Estaba equivocado.

Con la ayuda de José Luís y la de otros líderes de equipos grandes que puso en su lugar, no sólo reconstruyó la cultura de la empresa, sino que también creó un equipo apasionado y trabajador que se comprometió con el crecimiento y la mejora de la empresa.

Aquí hay nueve cosas que aprendí de él:

1. Ser generoso con los elogios. Todo el mundo los quiere y es una de las cosas más fáciles de dar. Además, si comunicamos de los avances positivos de los equipos al director general, un elogio suyo puede llegar muy lejos en cuanto a motivación. Felicitar todas las mejoras con cada éxito es fundamental. Trataré de felicitar por pequeños y grandes éxitos y delante de los demás.

2. Deshacerse de gerentes y managers. Proyectos sin jefes de proyecto? Eso no parece que vaya a terminar bien! Hicimos la prueba. Extracción de la líder del proyecto o el supervisor y el empoderamiento de sus empleados a trabajar juntos como un equipo en lugar de todos los informes de un individuo puede hacer maravillas. Pensar en ello. Lo que es peor que dejar a su supervisor abajo? Dejando a su equipo de abajo! Permitiendo a la gente a trabajar juntos como un equipo, en un nivel de igualdad con sus compañeros de trabajo, a menudo producen mejores proyectos con más rapidez. La gente llegar temprano, quedarse hasta tarde, y dedicar más de su energía a resolver los problemas.

3. Hacer suyas las ideas de los empleados y viceversa. La gente odia que le digan qué debe hacer. En lugar de decirle a un trabajador lo que quiere que haga, pedírselo de una manera que les haga sentir que se le ocurrió la idea. Convertir un me gustaría hacerlo de esta manera en algo como Tenemos este problema: ¿Cómo lo harías? 

4. Nunca criticar o corregir públicamente. Nadie, y quiero decir nadie, quiere saber que hizo algo mal. A no ser que se esté buscando una estrategia para desmotivar. Probar con una aproximación indirecta a la gente para mejorar, aprender de sus errores, y entonces si hay errores, plantear una forma de corregirlos. Preguntar antes de proponer: ¿Era esa la mejor manera de abordar el problema? ¿Por qué no?  alguna idea de lo que podría haberse hecho de otra forma? De esta manera se está conversando para abordar el problema de forma conjunta, no señalando con el dedo. Me parece que no hace falta decir qué opción es más productiva.

5. Desarrollar el papel de experto o líder de cada uno. Destacar las fortalezas de su mejor desempeño y hacerle saber que debido a su excelencia, queremos que sea un ejemplo para los demás. Si un empleado lo ha hecho realmente bien, establecer el listón al nivel que ha conseguido el empleado; éste se sentirá motivado y a la altura de desarrollar una reputación de experto en ese tema.

6. Quedar para comer con un empleado una vez por semana. A modo de sorpresa, sin anuncios oficiales, que no parezca que se establece una nueva política. Uno a uno y sucesivamente. Es una manera fácil de recordar que se observa y aprecia el trabajo de los empleados.

7. Dar reconocimiento y recompensas pequeñas. Pueden darse de muchas formas: felicitar a alguien en una reunión de empresa por lo que ha logrado. O realizar concursos o juegos internos y realizar un seguimiento de los resultados de forma que todos puedan verlo. Premios tangibles pero pqueños y con felicitaciones de todo el equipo. Intentar otras cosas como una cena informal de empleados, un programa de puntos estilo Foursquare, etcétera.

8. Celebraciones de empresa. Hacer de vez en cuando una fiesta en la que puedan venir familiares y amigos de los empleados. Buscar un sponsor para financiar gastos no es difícil y genera visibilidad para la empresa. Esto potencia las relaciones del equipo, haciendo que un grupo pueda tener una larga vida en productividad y éxitos. Celebrar los éxitos de forma colectiva: Un día en el que el desayuno sea gratis un día de cada mes, por ejemplo. No esperar a hacer estas cosas antes de las vacaciones, se pueden organizar pequeños (sí, pequeños) eventos durante todo el año. Es una forma de recordar al personal que en la empresa todos contamos y los éxitos se logran de forma compartida.

9. Compartir los buenos y los malos momentos. Si la empresa va bien, celebrarlo. Este es el mejor momento para que todos sepan que estamos agradecidos por trabajar duro. Y si hay decepciones que se comparta la derrota entre todos, sin buscar culpables ni señalar con el dedo a nadie. Si esperamos un alto rendimiento, el equipo se merece saber dónde se encuentra la empresa. Ser honesto y transparente.

Siguiendo estos nueve puntos he logrado que los empleados se sientan responsables de su trabajo, colaboren entre ellos, incluso a veces entre departamentos :) y que la percepción de pertencer a la empresa esté valorada positiva o muy positivamente.  

 

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